La ciencia del mantenimiento
Gestión de operaciones de mantenimiento
El mantenimiento industrial se define como el conjunto de procedimientos realizados a fin
de conversar en óptimas condiciones de servicio a los equipos, maquinaria, e instalaciones
de una planta (fábrica), garantizando el correcto funcionamiento del proceso de producción
industrial.
Las operaciones de mantenimiento datan de la Revolución Industrial, cuando los procesos
comenzaron a exigir un mejor desempeño, con lo cual las tareas se volvieron más complejas,
requiriendo de una organización y recursos especiales, en aquella época las tareas eran
básicamente correctivas. A raíz de la Segunda Guerra Mundial, nace el concepto de
fiabilidad, lo que implicaba que el objetivo del mantenimiento pasaba de solucionar
problemas a prevenir su ocurrencia.
En la actualidad las operaciones de mantenimiento se centran en realizar estudios sobre los
equipos y procesos susceptibles a fallo, aplicando técnicas estadísticas, metodologías de
medición, gestión económica de procedimientos, integración multidepartamentos, entre
otras, que permitan planificar las tareas y recursos adecuados para evitar que se produzcan
fallas o paradas en la producción.
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Gestión de equipos.
El primer paso de la gestión de equipos corresponde a conocer la base instalada (equipos,
máquinas, instrumentos, herramientas, etc.), por lo cual se requiere contar con una lista
ordenada o inventario de dicha base instalada. Además a fin de contar con información útil,
se requiere complementar la información inventariada con datos que indiquen la relación
existente entre los distintos elementos y su función dentro del proceso productivo.
Una empresa puede contar con una o varias plantas productivas, cada una de las cuales
puede contar con diversas zonas o áreas funcionales, así mismo cada área puede tener un
responsable de la infraestructura y elementos que se ubican en el lugar, por cuanto cada
responsable de área o de departamento sería el encargado de llevar la actualización del
inventario de sus equipos.
Gestión de repuestos.
La gestión de los repuestos consiste en la planificación de compra de repuestos, a fin de
mantener un stock óptimo, en función al grado de criticidad del repuesto, criticidad del
equipo, costos, disponibilidad, tiempos de entrega, negociaciones con el proveedor, entre
otros.
Gestión de fallas.
Es necesario gestionar las fallas mediante una metodología que permita aprender de las experiencias pasadas, mediante el registro y el posterior análisis de las fallas. Una metodología de trabajo es la creación de listas de ayuda al diagnóstico, en las cuales se detalla los síntomas de la falla, las causas (probables), las soluciones aplicadas. Existe un costo económico asociado a las fallas, el cual también debe ser parte del registro de información.
Gestión de recursos humanos.
El factor humano es de vital importancia para el departamento de mantenimiento, son las
personas quienes desarrollan y ejecutan los planes de mantenimiento.
Es crítico contar con los recursos humanos adecuados, tanto en cantidad como en calidad. Si
contamos con más personal del realmente necesario, estaremos derrochando dinero, en
cambio si contamos con menos personal del necesario, se estará realizando un trabajo
ineficiente que puede repercutir en problemas con los equipos, con la consecuente afección
a la producción.
El benchmarking en la planificación del mantenimiento.
El benchmarking desde el punto de vista de la gestión y planificación del mantenimiento, es
un proceso sistemático y continuo que analiza los indicadores (KPIs) de otras empresas con
características similares a la nuestra, las cuales se desempeñan con mejores resultados, a fin
de estudiar su progreso y copiar sus estrategias de éxito, logrando fortalecer el
conocimiento interno gracias a la experiencia de otros.
Las técnicas se basan en copiar (o emular) los métodos, comportamiento, procesos,
estrategias, y experiencias utilizadas por otras empresas, a las cuales les hayan brindado
buenos resultados. Por ejemplo se puede comparar el horario de los turnos, la cantidad de
personas asignadas a determinadas tareas, política de descansos, tasa de accidentes,
herramientas utilizadas, tecnología implementada, jornadas de trabajo, capacidad de
respuesta a fallas, tiempo de producción ininterrumpido, proveedores, etc.
Planificación basada en fiabilidad (RCM).
El Mantenimiento Centrado en la Fiabilidad (RCM: Reliability Centered Maintenance), es
una metodología de trabajo que busca la mejora en los resultados, basándose en analizar
cada tipo de falla o avería en forma estricta y rigurosa, estudiando el modo y forma en que
se producen las fallas, y cuál es la repercusión económica de estas.
Algunas desventajas de este método radican en el hecho de que está basado en la experiencia de los trabajadores, por lo que si no se cuenta con personal experimentado o si se requiere implementar nuevos sistemas, se tendrá problemas por falta de conocimientos sobre el comportamiento de los equipos. Además es un proceso cuyo éxito depende de la capacidad de liderazgo de la dirección del departamento y del grado de motivación existente en los trabajadores operativos.
Indicadores de gestión (KPIs).
Los Indicadores de Gestión, también llamados KPIs (Key Performance Indicators) permiten
medir el nivel del desempeño de un proceso, a fin de establecer el grado en que un objetivo
fijado, se pueda alcanzar.
Solo se puede analizar, gestionar, y mejorar algo que se puede medir. El desarrollo de
indicadores es un proceso que parte por tomar mediciones de la situación actual para luego
contrastarlo con un patrón de referencia, que pueden ser mediciones de períodos anteriores
o datos correspondientes al punto que se quiere alcanzar. Sin embargo el desafío consiste en
saber qué medir, cómo, cuándo, donde, o con qué herramientas.
Dependiendo de cada empresa y cada realidad, se definirán las condiciones para la medición
y análisis de datos, por ejemplo se podrán utilizar indicadores asociados a la utilización de
recursos, al tiempo de funcionamiento de la maquinaria, a las horas hombre, al uso de
repuestos, a cronogramas de actividades, a ejecución de presupuestos, número de
problemas atendidos, cantidad de accidentes, etc.
Es uno de los objetivos de la gestión del mantenimiento la búsqueda de una mejora en la
eficacia y eficiencia del mantenimiento, esto implica principalmente:
- Cumplir con los objetivos planteados por el departamento, en tiempo y forma.
- Reducir los cotos anuales de mantenimiento (guardando relación con el tamaño de infraestructura de equipos instalados).
- Mejorar el factor disponibilidad de los sistemas, equipos, y maquinaria de procesos instalados.
- Lograr el perfeccionamiento en la realización de actividades, por parte de un capital humano capacitado y debidamente entrenado en sus funciones.
El proceso de mejora implica establecer una planificación que
determine metas a cumplir y estrategias para llegar a ellas; así
como establecer escalas de monitoreo, que permitan determinar el
grado de mejora.





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